Participantes: Carlos Heras y la que escribe, Pilar
Nos enteramos de que estaban en marcha unas jornadas de
limpieza de Cueto. Miembros del Geoda se habían encargado de organizar y
divulgar la noticia, junto con Lukasz (el polaco), siempre dispuesto a prestar
su material para instalar la sima de Cueto en fijo por una buena causa.
Así que nos prestamos voluntarios para descender la vertical
completa y subir tanta basura como nuestros riñones dieran a basto.
El viernes nos reunimos con Pedrito, Jesús y Alejandro en la
Gándara. A lo largo de la noche fue apareciendo más gente, hasta acabar de
reunirnos todos por completo en Asón a la mañana siguiente. Allí tratamos de
dar los últimos retoques al plan: Lukasz, Jesús, Alejandro, Carlos, tres
catalanes y yo, bajaríamos hasta el final de la sima. El resto de la gente se
situaría en la cabecera del Pozo del Algodón, repisa y cabecera del Juhue, para
subir las sacas mediante polipastos. Organizamos los coches y subimos hasta la
pista donde se accede al Tonio. Desde allí, Jorge fue haciendo viajes con su
todoterreno para subirnos prácticamente hasta la boca del Cueto. Los que íbamos
a bajar la vertical completa no cogimos más material que nuestro propio equipo
y tras algo más de una hora de caminata, nos plantamos en la boca de
Cueto...ese pequeño agujero que esconde el impresionante pozo del Juhue.


Tras
una espera, nos esquipamos y comenzamos a bajar. Primero Lukasz, luego Carlos,
una servidora, Jesús, Alejandro y los catalanes.
Aunque el Juhue siempre
impresiona, no tiene nada que ver bajar la vertical en fijo que tirando de
cuerda, donde cada sonido de latigazo te recuerda que la salida está a más de
15 horas hacia abajo. En menos de 30 minutos bajamos el Juhue y en unas dos
horas ya estábamos a -580.
Hasta allí sólo llegamos 5 personas ya que los
catalanes se habían dado la vuelta. Cerca de la base de los pozos se encontraba
toda la basura que previamente habían ido recolectando otros voluntarios.
Todavía no entiendo como hay gente con tan poca conciencia como para ir dejando
abandonadas botellas de plástico, potas de carburo, cuerdas viejas,
envases...todos ellos, supongo, que con un mínimo conocimiento de espeleo para
poder haber llegado hasta allí pero a los que realmente les da igual como quede
la cueva a su paso.
Antes de empezar a subir, nos acercamos al vivac que estaba
próximo a la base de la vertical y que se encontraba prácticamente destrozado,
para sacar toda la basura que allí había. Con todo aquello llenamos una saca de
100 litros.
Una vez en la base de los pozos de nuevo, cargamos entre todos el
resto de sacas y comenzamos a salir, lentamente, pues con el peso no dábamos
para más.
Cuando nos quisimos dar cuenta ya estábamos en la base del
Juhue. Nos habíamos adelantado al grupo que montaría el polipasto para
quitarnos las sacas en el pozo del Algodón. Una vez en el Juhue y ya
descargados de peso, comenzamos a subir los 300 metros verticales. La estampa
era impresionante, todo el pozo iluminado por los que subíamos y los que se
encontraban en la cabecera y repisa porteando la basura.
Una vez fuera, ayudamos a tirar de cuerda para sacar las
sacas y cuando toda la basura estuvo fuera, bajamos otra vez a los coches a
altas horas de la madrugada.
Un día completo, no solo por la emoción de bajar y subir la
espectacular vertical de Cueto, sino por haber ayudado a una buena causa. Ojalá
los espeleólogos tomáramos consciencia de la importancia de sacar toda la
basura que se genera en las cuevas, porque si una botella de plástico o una
pota de carburo te pesa tanto como para tener que abandonarla, es porque quizá
deberías hacer actividades de otro nivel.